''Una frase tras otra sin sentido. Tengo demasiado dentro, y necesito desahogarme, es lo que suele pasar cuándo empiezas a sentir tan fuerte. Supongo que no hace falta que te diga que voy a seguir aquí, como tonta, esperando, porque soy así y no sé hacer otra cosa que luchar por lo que quiero. Que no puedo evitar pensar que esto va a salir bien, aunque una parte de mí sabe que todo puede ir mal. Pero qué más da. No sabes que ganas tengo de querer, de querer de verdad, de tener esa sensación de poner tu vida en las manos de esa persona que es lo más importante para ti. Y tengo ganas de ilusionarme, mucho, muchísimo, hasta el punto de sonreír como una imbécil 24 horas al día. Y soñar por las noches, y de día darme cuenta de que mi vida es todavía mejor que cualquier sueño que tuve contigo. Pero no pienses que no sé que por amor también se sufre, lo sé, y estoy dispuesta a sufrir todo lo que haga falta. Que quiero caerme si hace falta para conseguir lo que quiero, para conseguir...te.''
Me he dado cuenta que en la vida lo increíble es cotidiano, y lo imposible puede ser posible si lo intentamos .
miércoles, 19 de marzo de 2014
''I love you to the moon, and back''
''Una frase tras otra sin sentido. Tengo demasiado dentro, y necesito desahogarme, es lo que suele pasar cuándo empiezas a sentir tan fuerte. Supongo que no hace falta que te diga que voy a seguir aquí, como tonta, esperando, porque soy así y no sé hacer otra cosa que luchar por lo que quiero. Que no puedo evitar pensar que esto va a salir bien, aunque una parte de mí sabe que todo puede ir mal. Pero qué más da. No sabes que ganas tengo de querer, de querer de verdad, de tener esa sensación de poner tu vida en las manos de esa persona que es lo más importante para ti. Y tengo ganas de ilusionarme, mucho, muchísimo, hasta el punto de sonreír como una imbécil 24 horas al día. Y soñar por las noches, y de día darme cuenta de que mi vida es todavía mejor que cualquier sueño que tuve contigo. Pero no pienses que no sé que por amor también se sufre, lo sé, y estoy dispuesta a sufrir todo lo que haga falta. Que quiero caerme si hace falta para conseguir lo que quiero, para conseguir...te.''
domingo, 16 de marzo de 2014
Las ciudades de madrugada siempre me dieron ganas de huir, y todas las carreteras del mundo, y tus ojos que me miran como quien mira al mar. Este verano conocí todas las carreteras del sur, y como en una novela de Kerouac, huimos sin mirar atrás. Cada mañana era una nueva aventura, lo más importante era tumbarnos bajo el sol. Las terrazas en las azoteas, hablar en idiomas desconocidos, los trucos de magia, la felicidad cuando se puede tocar. Los pies en el salpicadero, la mirada perdida, los bailes improvisados en el coche. Me pasaría media vida huyendo. Volver a casa de madrugada, con los ojos llenos de vida y el corazón a prueba de bombas. Esos días de mar y carretera me han hecho más fuerte. Porque todo es más sencillo de lo que nosotros creemos, tan sólo se trata de sonreír una vez al día, saber por quien luchar, mirar al cielo, leer, poco más. Desde que he vuelto me siento como en una película. Todas las mañanas mi banda sonora son tus miradas (aunque a veces estén lejos). Y cada pocos días me escapo a la ciudad del viento a alimentar a los gatos, y me siento a contarles mis historias, y a veces sonríen (te lo prometo). Nado en ese mar que me sé de memoria (ya no tengo miedo a ahogarme) y soy un poco más valiente. La felicidades es esto: tú, somnoliento, trayéndome el desayuno. Porque nunca sé si empezar comiendo las tostadas o comiéndote a ti. En definitiva, que soy feliz. He recuperado mi esencia. Nunca me olvidaré que estoy hecha de mar, huidas y sueños.
''Ahora escribo pájaros.
No los veo venir, no los elijo,
de golpe están ahí, son esto,
una bandada de palabras
posándose
una
a
una
en los alambres de la páginas,
chirriando, picoteando, lluvia de alas
y yo sin pan que darles, solamente
dejándolos venir. Tal vez
sea eso un árbol
o tal vez
el amor.''
Cortázar
Encadenados al asfalto. Condenados irremediablemente a la cordura, a levantarnos los lunes con las ojeras tapándonos la sonrisa y acostarnos los viernes sin saber quienes somos. Queriendo gritar, llorar, arañarnos por dentro. Queriendo olvidar todo lo que nos hizo llegar hasta aquí, todo lo que perdimos por el camino. Estamos vacíos, somos cáscaras que encienden la televisión, se sientan en el coche, comen, y de vez en cuando sonríen porque es lo que hay que hacer. No hay derecho a la tristeza. No hay derecho a romperte en mil pedazos y terminar tirada por el suelo porque no hay nada que me ate a la vida. Y olvidamos los besos, por qué nos levantamos cada mañana, como eran las tardes, las noches en la última fila del cine. Y seguimos colgados de las horas esperando que el tiempo termine de matarnos. Que un rayo nos fulmine y nos parta en dos. Y sonreír después, porque hay que hacerlo, porque no está permitida la tristeza. Queríamos volar y al final lo único que hacemos es luchar cada mañana por no morir en el intento de caminar por las calles. Sin sentido, sin un lugar al que ir. Tan solo caminar, tan solo respirar, e intentar no derrumbarnos. Y buscamos la respuesta en el viento, en el mar, en el horizonte que tan sólo nos invita a seguir caminando. A seguir adelante. Porque no hay mucho más que hacer, que colocarnos una sonrisa e intentar que pasen los días sin remedio. Con algo de esperanza, intentando despegar los pies del suelo.
Tierra. La despedida
siempre es una agonía.
Ayer nos despedimos.
Ayer agonizamos.
Tierra en medio.
Hoy morimos.
Por eso las estaciones
saben a muerte, y los puertos.
Por eso cuando partimos
se deshojan los pañuelos.
Cadáveres vivos somos
en el horizonte, lejos.
Miguel Hernández
El alambre que todo lo unía
Extracto de la carta póstuma de Carlos Cano a su hijo Pablo
''Le digo que si quiere ser hermoso, piense en cosas bellas. Si pretende la elegancia, que tenga dignidad. Si busca el amor, que utilice siempre la ternura. Si quiere un mundo justo, que transforme su vida en algo mejor. Que señale las heridas, si quiere curación. Si busca la pureza, que se acerque a la alegría. Que oiga la música hermosa de la soledad de los hombres. Si quiere que le quieran, que quiera y sueñe con el paraíso y aprenda que todo lo vivo tiene algo nuestro en su ser, y que lo busque y lo respete.
Nada es más importante que sentirse querido.
Que aprenda del instinto, que la intuición le enseñe la memoria misteriosa y oculta de las cosas.
Que sea él mismo, se confronte con lo vivo, conozca y compare. Que desconfíe de las modas.
Cuando camine por los campos, le animo a buscar a lo lejos de las montañas y cantar la melodía de sus líneas en el horizonte. A decir palabras cariñosas a la acacia y al romero, y a la albahaca cuando perfume sus sueños. Si recuerda algo triste, debe ser intensa su tristeza, debe llorar si es preciso luego y después olvidar para siempre. Es importante que recuerde que, para vivir, hay que olvidar. Todo como las plantas tiene sus raíces y sus flores. Para crecer mejor, debe decir que no muchas veces y tener una razón de ser.
Ser justo, pensar que ha nacido para algo especial en el mundo, y buscarlo, mirar dentro de sí.
Cuando luche que no sienta, sólo combata. Que oiga la voz de su corazón y se enfrente con ella a toda norma que la niegue. Que aprenda la diferencia que hay entre lo cierto y lo falso.''
''Un amigo duerme

Tus manos por las sábanas eran mis hojas muertas. Mi otoño era un amor por tu verano.
El viento del recuerdo resonaba en las puertas de lugares que nunca visitaremos.
Permití la mentira de tu sueño egoísta allá donde tus pasos borra el sueño. Crees estar donde estás.
Que triste nos resulta estar donde no estamos, así siempre.
Tú vivías hundido dentro de otro tú mismo, abstraído a tal punto de tu cuerpo que eras como de piedra.
Duro para el que ama es tener un retrato solamente.
Inmóvil, desvelado, yo visitaba estancias a las que nunca ya retornaremos.
Corría como un loco sin remover los miembros: el mentón apoyado sobre le puño.
Y, cuando regresaba de esa carrera inerte, te encontraba aburrido, con los ojos cerrados, con tu aliento y con tus enormes manos abiertas, y tu boca rebosante de noche...''
texto_Jean Cocteau

Tus manos por las sábanas eran mis hojas muertas. Mi otoño era un amor por tu verano.
El viento del recuerdo resonaba en las puertas de lugares que nunca visitaremos.
Permití la mentira de tu sueño egoísta allá donde tus pasos borra el sueño. Crees estar donde estás.
Que triste nos resulta estar donde no estamos, así siempre.
Tú vivías hundido dentro de otro tú mismo, abstraído a tal punto de tu cuerpo que eras como de piedra.
Duro para el que ama es tener un retrato solamente.
Inmóvil, desvelado, yo visitaba estancias a las que nunca ya retornaremos.
Corría como un loco sin remover los miembros: el mentón apoyado sobre le puño.
Y, cuando regresaba de esa carrera inerte, te encontraba aburrido, con los ojos cerrados, con tu aliento y con tus enormes manos abiertas, y tu boca rebosante de noche...''
texto_Jean Cocteau
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